Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -¡El Vengeur! (el Vengador), exclamé.
-SÃ, señor, ¡el Vengeur! ¡Hermoso nombre!, murmuró el capitán cruzándose de brazos.
UNA HECATOMBE
Este modo de decir, lo imprevisto de la escena, el renovar la memoria del patriótico sacrificio, al principio con frialdad y luego con el sentimiento que traslucÃan las últimas palabras, el nombre de Venga- dor cuya aplicación actual no se me ocultaba, todo se unÃa para impresionarme profundamente. Yo no apartaba de él la mirada. El capitán con las manos tendidas hacia el mar, contemplaba con ojos fulgurantes aquellos gloriosos restos.