Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Por el aparejo y la altura de los palos menores, respondió el canadiense, yo diría que es un barco de guerra. ¡Ojalá se nos venga encima y hunda, si es preciso, a este condenado Nautilus!
-Amigo Ned, dijo Consejo, ¿qué daño puede hacerle al Nautilus?
¿Lo atacará bajo el agua? ¿Lo perseguirá a cañonazos en el fondo del mar?
-Dígame, Ned, pregunté, ¿conoce usted la nacionalidad de ese barco?
-No, señor, me respondió, no podría decir a qué país pertenece. No tiene pabellón izado. Lo que puedo asegurar es que se trata de un barco de guerra.