Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Mientras tanto, es preciso decirlo en elogio de la Abraham Lincoln, el valiente navío luchó con infatigable tenacidad. ¡No estimo en menos de quinientos kilómetros la distancia que recorrió durante el malaventurado día del 6 de noviembre! Mas, cayó la noche y envolvió con sus sombras al encrespado océano.
En ese momento pensé que nuestra expedición terminaba en un fracaso, porque no volveríamos a ver nunca más al fabuloso animal. Me engañaba.
A eso de las diez y cincuenta minutos de la noche, reapareció la claridad eléctrica a tres millas a sotavento de la fragata, tan pura, tan intensa como la noche anterior.