Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino El 5 de marzo de 1867, el Moravian, de la Montreal ocean com- pany, hallándose por la noche a los 27º 30' de latitud y 72º 15' de longitud, chocó con la aleta de estribor contra una roca que ningún mapa señalaba en ese paraje. Mediante el esfuerzo combinado del viento y de sus cuatrocientos caballos de fuerza, iba a la velocidad de trece nudos. No caben dudas de que a no ser por la calidad superior de su casco, las aguas hubieran engullido al Moravian y a los doscientos treinta y siete pasajeros que traía del Canadá. Este hecho, sumamente grave de por sí, habría sido quizás olvidado como tantos otros si no se hubiese repetido tres semanas después en idénticas condiciones. Sólo que, debido a la nacionalidad del navío víctima de este nuevo abordaje y a la reputación de la compañía Cunard a la que pertenecía, el acontecimiento alcanzó inmensa repercusión.
El 13 de abril de 1867, con mar en calma y brisa gobernable, hallábase el Scotia a los 15º 12' de longitud y 45º 37' de latitud. Navegaba con una velocidad de trece nudos cuarenta y tres centésimos, a impulso de sus mil caballos de vapor. Las ruedas hendían el mar con perfecta regularidad. Su calado era entonces de seis metros setenta centímetros y su desplazamiento de seis mil seiscientos veinticuatro metros cúbicos.