Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra —Es lo que llamamos un criptograma —decÃa—, en el cual el sentido está oculto bajo letras revueltas adrede, y que convenientemente dispuestas formarÃan una frase inteligible. ¡Cuando pienso que tal vez aquà esté la explicación o la indicación de un gran descubrimiento!
Por lo que a mà se refiere, pensaba que allà no habÃa absolutamente nada, pero por prudencia callé mi opinión.
El profesor cogió entonces el libro y el pergamino y comparó los dos.
—Estas dos escrituras no son de la misma mano —dijo—; el criptograma es posterior al libro, y lo primero que veo es una prueba irrefutable. En efecto, la primera letra es una doble M, que en vano buscarÃamos en el libro de Turleson, porque no fue añadida al alfabeto islandés hasta el siglo XIV. Asà pues, hay por lo menos doscientos años entre el manuscrito y el documento.
Admito que esto me pareció bastante lógico.
—Por tanto —prosiguió mi tÃo—, esto me lleva a pensar que uno de los poseedores del libro fue el que trazó estos caracteres misteriosos. Pero ¿quién diablos fue ese poseedor? ¿No habrá puesto su nombre en algún lugar del manuscrito?