Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra ¡Cómo! ¿Embarcar? ¿Teníamos, por tanto, un río, un lago, un mar ante nosotros? ¿Algún barco fondeado en algún puerto interior?
Mi curiosidad estaba excitada hasta el máximo grado. Mi tío trató en vano de contenerme. Cuando vio que mi impaciencia me haría más daño que la satisfacción de mis deseos, cedió.
Me vestí rápidamente. Para mayor precaución me envolví en una de las mantas y salí de la gruta.