Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra De pronto, Hans se levanta y mostrando con el dedo el punto amenazador, dice:
—Holme!
—¡Una isla! —exclama mi tÃo.
—¡Una isla! —digo yo a mi vez, encogiéndome de hombros.
—Evidentemente —responde el profesor, lanzando una gran carcajada.
—Pero ¿esa columna de agua?
—Geysir —dice Hans.
—Pues claro, un géiser —continúa mi tÃo—, un géiser semejante a los de Islandia[18].
Al principio pretendo no haberme equivocado de forma tan grosera. ¡Haber tomado un islote por un monstruo marino! Pero la evidencia es rotunda, y por último debo aceptar mi error. Aquello no era más que un fenómeno natural.