Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna —Muy bien dicho —contestó Barbicane—. Pero si se suprimiera la gravead ningún objeto permanecerÃa en su sitio, ni tu sombrero en tu cabeza, ni u casa, cuyas piedras se mantienen juntas por su peso. No podrÃa haber arcos, porque si se sostienen sobre las aguas, es sólo por la gravedad. No habrÃa océano, puesto que sus olas no estarÃan contenidas por la atracción terrestre; en fin, tampoco habrÃa atmósfera, porque sus moléculas, al no ser retenidas por la gravedad, se dispersarÃan en el espacio.
—¡Triste es eso! —replicó Miguel—. No hay como esta gente positiva para volverle a uno bruscamente a la realidad.
—Pero consuélate, Miguel —añadió Barbicane—, porque si no hay astro alguno en que no existen las leyes de la gravedad, por lo menos vas a visitar uno en que aquélla es mucho menos que en la Tierra.
—¿La Luna?
—SÃ, la Luna. Como su masa no es más que la sexta parte de la del globo terrestre y la gravedad es proporcional a las masas, los objetos pesan allà seis veces menos.
—¿Y lo advertiremos nosotros? —preguntó Miguel.
—Indudablemente, supuesto que 200 kilogramos no pesan más que 30 en la superficie de la Luna.