Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna Años después, un astrónomo de Dantzig, Hevelius, empleando procedimientos que sólo eran exactos dos veces al mes, en la primera y segunda cuadratura, redujo las alturas halladas por Galileo a sólo una vigésima sexta parte del diámetro lunar, lo cual era también una exageración aunque en otro sentido. Pero a aquel sabio se debe el primer mapa de la Luna. Las manchas claras y redondas forman en él las montañas circulares, y las manchas oscuras, mares extensos, que en realidad no son sino llanuras. A aquellas montañas y a aquellas tablas de agua les dio denominaciones terrestres.
Así se ve figurar en su mapa un Sinaí en medio de una Arabia, un Etna en el centro de una Sicilia, Alpes, Apeninos, Cárpatos, el Mediterráneo, el Palus Meotides, el Ponto Euxino y el mar Caspio; nombres por lo demás, mal aplicados, porque ni aquellas montañas ni aquellos mares presentan la configuración de sus homónimos en la Tierra. Difícilmente podría reconocerse en una gran mancha blanca unida por el sur a extensos continentes y acabada en punta, la imagen invertida de la península india del golfo de Bengala y de la Conchinchina. Así, estos nombres no se conservaron. Otro cartógrafo, más conocedor del corazón humano, propuso una nueva nomenclatura, que la vanidad de los hombres se apresuró a adoptar.