Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna Se siguieron los consejos de Barbicane; se abrió rápidamente la lumbrera y Nicholl arrojó al espacio el termómetro, al cual se había atado una cuerda corta con el fin de poderlo retirar rápidamente. La lumbrera estuvo abierta a lo sumo un segundo, y, sin embargo, bastó para que penetrara en el proyectil un frío violento. —¡Demonio! —exclamó Miguel Ardán—. Hace un f río capaz de helar a los osos blancos. Barbicane aguardó a que posara una media hora, tiempo más que suficiente para que el instrumento pudiera descender hasta la temperatura del espacio. Luego retiraron el termómetro tan rápidamente como lo habían sacado.
Barbicane calculó la cantidad de mercurio pasada a la ampollita soldada a la parte inferior del instrumento.
—Ciento cuarenta grados centígrados bajo cero —exclamó.
Pouillet tenía razón contra Fourier. Ésta era la horrible temperatura de los espacios siderales. Ésta quizá la de los continentes lunares cuando el astro de la noche ha perdido por irradiación el calor recibido en los quince días del Sol.