Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna —Y yo respondo, ahora, desde luego, negativamente —continuó Barbicane—. En su estado actual, con esa envoltura atmosférica, seguramente muy reducida, con sus mares la mayor parte secos, sus vegetales insignificantes, sus bruscas alternativas de frÃo y calor, sus noches y sus dÃas de trescientas cincuenta y cuatro horas, la Luna no me parece habitable, ni siquiera propia para el desenvolvimiento de la vida animal, ni suficiente para las necesidades de la existencia, tal como nosotros la comprendemos.
—Convenido —respondió Nicholl—; pero ¿no puede ser habitable para seres de distinta organización que la nuestra?
—A eso —dijo Barbicane—, ya es más difÃcil responder. Sin embargo, procuraré hacerlo, aunque antes he de preguntar a Nicholl si el movimiento no le parece el resultado necesario de una existencia cualquiera que sea su organización.
—Sin duda alguna —respondió Nicholl.