Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna —Pues bien, mi digno compañero; les responderé que hemos observado los continentes lunares a una distancia de 500 metros a lo sumo, y no hemos advertido indicios de movimiento en la superficie de la Luna. La presencia de una humanidad cualquiera se hubiera revelado por alguna obra de sus manos, por cultivos, por construcciones, por ruinas, aunque no fuera más. ¿Y qué es lo que hemos visto? Por todas partes el trabajo de la Naturaleza; en ninguna el del hombre. Si en la Luna existen seres representantes del reino animal, se hallan sepultados en esas insondables cavidades donde no llega a penetrar la mirada; cosa que yo no puedo admitir, porque habrÃan dejado huellas de su paso en esas llanuras que debe cubrir la capa atmosférica, por más reducida que sea, y esas huellas no se ven por ningún sitio. Queda, pues, únicamente la hipótesis de una raza de seres vivos enteramente ajenos al movimiento que es la vida.
—Es decir, criaturas vivas que no viven —dijo Miguel.
—Precisamente —respondió Barbicane—, lo cual no tiene sentido alguno para nosotros.
—Entonces, ¿podremos formular nuestra opinión? —dijo Miguel.
—Sà —respondió Nicholl.