Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna —Vaya —dijo Miguel—, puesto que el sueño es necesario, vamos a dormir.
Y tendiéndose en sus camillas no tardaron los tres en quedarse profundamente dormidos. Pero apenas habrÃa pasado un cuarto de hora cuando Barbicane se enderezó de improviso y despertó a sus compañeros, gritando con voz atronadora:
—¡Ya lo sé!
—¿Qué sabes? —preguntó Miguel Ardán, saltando de la cama.
—El motivo de que no hayamos oÃdo la detonación del columbia.
—¿Y cuál es? —dijo Nicholl.
—Que nuestro proyectil caminaba más aprisa que el sonido.