Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna —¡El Sol! —exclamó Miguel Ardán.
—Sin duda —respondió Barbicane—; ya lo esperaba.
—Sin embargo —dijo Miguel—, ¿el cono de sombra que la Tierra proyectaba en el espacio no se extiende más allá de la Luna?
—SÃ, mucho más allá, si no se tiene en cuenta la refracción atmosférica —dijo Barbicane—; pero cuando la Luna está envuelta en esta sombra es porque los centros de los tres astros: Sol, Tierra y Luna, están en lÃnea recta. Entonces los nodos coinciden con las fases de la luna llena, y se verifica el eclipse. Si hubiéramos salido en el momento de un eclipse la Luna, toda nuestra travesÃa se hubiera verificado en la sombra, lo cual hubiera sido cosa desagradable.
—¿Porqué?
—Porque aun cuando flotemos en el vacÃo, nuestro proyectil, bañado por los rayos solares, recogerá su luz y su calor, lo cual, entre otras cosas, nos proporcionará economÃa de gas que es de gran importancia.
En efecto, bajo la influencia de aquellos rayos, cuya temperatura y cuyo brillo no templaba ninguna atmósfera, el proyectil se iluminaba y recibÃa su calor, como si huera pasado súbitamente del invierno al verano. La Luna por un lado, el Sol, por otro, lo inundaban con sus resplandores.