Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna —Sà —respondió Miguel—, es una broma muy usual en mi paÃs; allà se hace el gallo en las reuniones más distinguidas.
Y variando en seguida de conversación, añadió:
—¿Sabes, Barbicane, en qué he estado pensando toda la noche?
—No —respondió el presidente.
—En nuestros amigos de Cambridge; ya puedes haber observado que soy completamente ignorante en las cosas matemáticas, por lo cual me es imposible adivinar cómo vuestros sabios del observatorio han podido calcular la velocidad inicial que deberÃa llevar el proyectil al salir del columbia para dirigirse a la Luna.
—Querrás decir —replicó Barbicane— para llegar a ese punto en que se equilibran las atracciones terrestres y lunares porque desde ese punto situado aproximadamente a las nueve décimas del trayecto, el proyectil caerá por sà solo en la Luna simplemente en virtud de la gravedad.
—Enhorabuena —respondió Miguel—; pero, lo repito, ¿cómo se ha podido calcular la velocidad inicial?
—Nada más fácil —respondió Barbicane.
—¿HabrÃas podido tú hacer el cálculo? —preguntó Miguel Ardán.