Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna —Llegará —aseguró Barbicane.
—Aunque sólo fuera por honrar al pueblo americano —añadió Miguel Ardán—, al único pueblo capaz de llevar a feliz término una empresa semejante, al único capaz de producir un presidente Barbicane. ¡Ah! Se me ocurre una idea; ahora que estamos descuidados, ¿qué va a ser de nosotros? ¡Vamos a aburrirnos soberanamente! Barbicane y Nicholl hicieron un ademán negativo.
—Pero yo he previsto el caso, amigos mÃos —añadió Miguel Ardán—. No hay más que hablar; tengo a vuestra disposición ajedrez, damas, naipes y dominó; sólo me falta una mesa de billar.
—¡Cómo! —preguntó Barbicane—. ¿Has traÃdo todos esos trastos?
—Como lo oyes —respondió Miguel, y no tan sólo para distraernos, sino también con la sana intención de regalarlos a los cafetines selenitas.