Cecilia Valdes
Cecilia Valdes —Más vale que no; yo sé lo que he de hacer. De mà no se burla nadie… Casi me alegro… No salgo a ninguna parte.
Chepilla alzó entonces la vista y miró a la nieta con cierta alegrÃa mezclada de compasión. Por su parte Nemesia, en toda apariencia satisfecha, más diremos, orgullosa de que su venida hubiese surtido todo el efecto deseado, se marchó, despidiéndose cariñosamente de sus amigas.