Cecilia Valdes
Cecilia Valdes —Te equivocas; debe ser más tarde de lo que tú te figuras.
—Puede ser, porque traigo la cabeza como un güiro, y no sé lo que me pasa.
—¿Pues qué sucede, hermana? Despacha que estoy de prisa.
—Bien. No quiero detenerte mucho. Sin embargo, creo que tenÃas tiempo de tomar un bocado… Una taza de café.
—Ya anduve yo ese camino. Tomé café con leche, pan y queso, y esto me basta hasta media noche en que haré por tomar gigote o cosa asÃ. Di.
—En la casita a la otra puerta de la taberna de la esquina de la calle de O'Reilly, tú me entiendes, ha habido una San Francia[97] esta noche.
—¿Cómo as� Y tú parece que te alegras.