Cecilia Valdes
Cecilia Valdes De todos modos aquella era una esperanza, que Adela tardó en impartirle a su hermana de leche lo que tardó la madre en alejarse de su lado. Dolores no sabía más que amar a su joven señorita, siendo todavía muy joven para amar a otra persona de contrario sexo, y hacía esfuerzos constantes para identificarse con ella, imitar el tono de su voz, sus modos, su aire de andar y de llevar el traje, sus coqueterías; de manera que los compañeros de esclavitud, cuando querían decirle algo que la complaciera mucho, la llamaban allá entre ellos: Niña Adela.