Cecilia Valdes
Cecilia Valdes —Sabe mucho Isabel y es demasiado discreta para decir lo que siente, sin ton ni son; pero se conoce que esto no le ha gustado ni un poquito. Y tu padre está creÃdo que cuando te cases con ella vendrán Vds. a menudo a La Tinaja a pasar largas temporadas. El dice que tú tarde que temprano, has de ser el administrador, y parecerÃa muy feo que tu mujer se quedase en La Habana…
—¿Han arreglado ya Vds. el plan?
—¡Cómo! ¡Qué! ¿No te gusta?
—¿El plan o la novia?
—La novia y el plan, hijo.
—La novia me gusta un puñado, no lo puedo negar; pero, ¿es hora de casarme, mamá? El casamiento es cosa seria, tú lo sabes. No ha de hacerse cochiherviti[172]. En cuanto a la administración del ingenio, ¿crees tú que yo deba encerrarme en este desierto, cuando empiezo a gozar?