Cecilia Valdes
Cecilia Valdes —¡Qué lo siento! —exclamó Cecilia dando un suspiro desgarrador.
—¿Qué médico es el que buscas, muchacha? —preguntó la señora sonriendo maliciosamente—. Porque podrÃa ser que estuvieses equivocada.
—Vengo por el señor doctor don Tomás Montes de Oca, —repuso Cecilia en voz alta, aunque temblosa—. ¿No vive aquà el caballero?
—SÃ, aquà vive Montes de Oca. ¿Tú le conoces?
—Lo he visto muy pocas veces.
—¿Dónde vives tú?
—En la calle del Aguacate, al costado del convento de Santa Catalina.
—¿Eres tú la enferma?
—No, señora, mi abuela.
—¿Es él su médico?
—No, señora.
—Entonces, ¿por qué vienes por este médico en vez de solicitar cualquiera otro que quizás vive más cerca de tu casa?
—Porque mi abuela conoce al señor don Tomás y el señor don Tomás la conoce a ella.
—¿Dónde se han visto?
—En casa y aquà también.
—¿Tú vives con tu abuela?
—SÃ, señora.