La peineta calada
La peineta calada Andrés, con esta terrible lección quedó si no curado al menos escarmentado de amores ilícitos, pues en un tris estuvo que su esposa no experimentara la brutal violencia de un hombre soez: y a Dolores no le quedaron más ganas de inquirir dónde iba su marido, ni de dónde venía, aunque es cierto que tantos sustos, golpes y desgracias le robaron la salud y al poco tiempo la vida, una vida consagrada al sufrimiento y a las lágrimas, pues parece que, como muchas de su sexo, nació para la víctima del hombre.
Cierto que don Liborio traspasó los límites del convenio que había celebrado con seña Caridad Chirinos, para turbar la tranquilidad de Dolores, pero aunque no se hubiera excedido, como del suceso resultó que Rosario le cobró doble aborrecimiento, pues perdió para siempre a Andrés, su ídolo, que la juzgaba cómplice del atentado contra su esposa: luego que salió de la cárcel, que fue a los seis meses, en una riña que tuvo con la vieja, por resultas de la falta de su compromiso, le pegó una paliza tan fuerte que le ocasionó la muerte en el convento de Paula a donde por misericordia la llevaron.
De todos los personajes de nuestro cuento el que resultó mejor librado no hay duda que fue Rosario Valdés: su inocencia le sirvió de escudo y ángel guardián.