Los doce trabajos de Hércules
Los doce trabajos de Hércules Esta fición fabulosa pohéticamente puesta se expone alegóricamente así. Las obras spirituales son dichas celestiales o cielos. E lo que dizen que los cielos caýan, entiéndese en toda hora o sazón que las obras spirituales cahen y vienen a menos. Entonce Atalante, por quien se entiende las personas que no han sciencia, empero con esta rusticidad, que es seca y arenosa, no levando fructos ni flores de sciencias. E en esto se demuestra que los simples y buenos han sostenido las spirituales obras y han seydo fundadores dellas. Empero estos tales no podían [todavía][83] sostener este cielo, según Atalante, que se enojó. Por ende conviene que invoque y llame el fuerte Hércules, que se entiende de las devotas y sanctas personas que han mayor fuerça que virtud de la sciencia y alteza del entendimiento contemplativamente y expeculativa buscando los secretos y verdades a este pertenescientes defendiéndolo por claras y inconvencibles razones y purísimas conclusiones costriñientes y necesarias. Entonces Atalante es monte convertido, así como el monte de lexos es visto, así las simples personas sostenientes y sostenedores de las obras spirituales son vistas de lexos por tiempo y, por exemplo, tirando y inclinando a los seguir los enseñados y scientes virtuosos. Sobre este monte están los entendidos y maestros sosteniendo el dicho cielo por disputaciones y razones, declaraciones [y] interpretaciones non dudando sofrir [qualquier][84] trabajo y inclusamente por sustentación de la spiritual verdad. Contra este Hércules vienen los gigantes de cuerpos y pequeños en virtud, por los quales se entienden los que presuntuosamente atrevida o esforçada quieren destruyr las buenas obras que son contrarias a sus vicios y malos fechos. Desta guisa han voluntad que el cielo fuese derribado por que Dios no oviese tan noble morada, es a saber, la verdad /fo. XXVII r/ no oviese en que ser sostenida, conoscida y honrrada. Estos males [gigánticamente][85] trabajan por falsos argumentos, violencias y engañosas tentaciones derribar a Hércules, el qual se defiende [virtuosamente][86] quanto dura el curso desta miserable vida. A la fin cargándole fazen fincar la una rodilla.