Eneida
Eneida y partid. Yo con mi propia mano encontraré la muerte. 645
El enemigo tendrá piedad de mí
y buscará mis restos. Quedar sin sepultura es llevadero.
Hace tiempo que odiado de los dioses retardé sin objeto
el plazo de mis años, desde el día en que el padre de los dioses
y rey de los humanos exhaló sobre mí
el viento de su rayo y me alcanzó su fuego[53]».
650 Persistía volviendo a estos recuerdos y seguía firme en su decisión.
Nosotros oponiéndonos, dando suelta a las lágrimas, mi esposa Creúsa, Ascanio
y toda la familia suplicábamos no lo arruinara todo nuestro padre en su ruina
y no echara más peso a nuestro hado agobiante.
Él se niega y se aferra a su propósito y a su misma morada.
655 Vuelvo a sentirme arrastrado a la lucha.
En mi inmensa desgracia ambiciono la muerte.
¿Qué plan, qué otra salida se me ofrecía ya?
«¿Has llegado a pensar, padre, que yo podría marcharme abandonándote?