Eneida
Eneida ¡Quizá os alegre recordar algún día estos trabajos!
Sorteando tan diversos azares por entre tantos riesgos,
205 vamos encaminándonos al Lacio, a allá donde los hados nos deparan
un albergue seguro. Allí el reino de Troya podrá surgir de nuevo.
Tened ánimo firme. Reservaos para tiempos felices». Eso dicen sus labios;
en su inmensa congoja finge el rostro esperanza,
pero le angustia el alma una honda cuita.
210 Ellos se aprestan a preparar la presa que va a ser su festín.
Unos van desollando los flancos y dejando a la vista la carne,
otros la trinchan en tasajos; luego en los asadores la espetan.
Plantan otros calderas en la playa y dan pasto a las llamas.
La comida les devuelve las fuerzas. Tendidos por la yerba
215 se hartan de vino añejo y suculenta caza, y satisfecha el hambre,
retiradas las mesas, van echando de menos en dilatadas pláticas