Eneida
Eneida prendida de una cuerda en la punta del madero. Acuden los rivales
490 y en un yelmo de bronce recogen las tablillas de nombres que sortean.
Y entre una clamorosa aprobación el primero de todos sale el nombre de Hipoconte,
el hijo de Hírtaco, y le sigue Mnesteo, el vencedor reciente en las regatas,
Mnesteo coronado de oliva verdecida.
495 El tercero Euritión tu hermano, egregio Pándaro, que un día
al ordenarte Palas que anularas el pacto[134], fuiste el primero
en disparar tu dardo a los aqueos. El último que queda
en lo hondo del almete es Acestes, resuelto también él a intentar con su mano
aquel empeño moceril. Entonces curvan los flexibles arcos con poderoso brío
500 según sus fuerzas cada cual y sacan las saetas del carcaj.
La primera que cruza el espacio lanzada de la cuerda zumbadora
es la del hijo de Hírtaco. Va azotando las auras volanderas
y da en el poste y va a clavarse de frente sobre el mástil.