Eneida
Eneida donde hallarás alivio en medio de tu dura suerte.
Prodigios de los cielos, operados a lo largo y ancho de la comarca,
moverán a los pueblos vecinos a dar expiación a tus restos.
Te alzarán un túmulo y rendirán ofrendas a tu tumba cada año
380 y llevará el lugar para siempre tu nombre, Palinuro».
Calman estas palabras su ansiedad
y ahuyentan de su triste corazón por un momento
su dolor. Le alegra que el lugar lleve su nombre.
Siguen, pues, su camino y se acercan al rÃo.
El barquero, tan pronto como desde las ondas de la Estigia
385 los vio cruzar el bosque silencioso y acercarse a la orilla
se adelanta a hablarles y les increpa airado: «¡Tú, quienquiera que seas,
que armado te encaminas a mi rÃo, ea, dime
a qué vienes desde el sitio en que estás,
detén el paso! Es ésta la morada de las sombras,
390 del sueño y la adormecedora noche. Me está vedado