Eneida
Eneida mostrarlo, no más que eso. Sobrado poderoso os pareciera, dioses,
870 el linaje romano si este don vuestro fuera duradero.
¡Qué imponentes lamentos de sus hombres
el memorable Campo de Marte hará llegar a la egregia ciudad!
¡Qué exequias, rÃo TÃber, verás cuando delante de su túmulo
recién alzado tu caudal deslices! Jamás un joven de troyana estirpe
875 elevará tan alto la esperanza de sus antepasados latinos
ni la tierra de Rómulo podrá ufanarse igual de ningún otro de sus hijos.
¡Oh, qué bondad la suya, qué antigua honradez de alma,
qué brazo invencible en la guerra!
Ninguno se opondrÃa sin castigo al empuje de sus armas,
880 arremetÃa a pie o aguijaba su espuela el flanco de espumante bruto.
¡Ay, mozo infortunado! ¡Si pudieras de algún modo
romper el cerco de tus duros hados!
¡Tú serás Marcelo! Dadme lirios a manos llenas.