Eneida
Eneida Lo juro por los hados de Eneas y el poder de su diestra
235 probada por igual en la alianza y en las armas y lances de la guerra.
No nos tengas en menos porque hacia ti tendemos nuestras manos
con guirnaldas de paz y con palabras suplicantes. Son numerosos los pueblos
y muchas las naciones que pidieron y quisieron lograr nuestra alianza.
Mas designios divinos con su poder supremo
nos forzaron a buscar vuestras tierras.
240 Pues de aquí salió Dárdano; aquí nos llama y nos incita Apolo
con apremiantes órdenes, hacia el tirreno Tíber
y el manantial sagrado del Numicio.
Además estos parvos presentes de su anterior fortuna te los ofrece Eneas.
Son restos rescatados de las llamas de Troya. Éste es el vaso de oro
245 con que su padre Anquises vertía en los altares sus ofrendas.
Esto es lo que llevaba nuestro Príamo
cuando dictaba leyes a la asamblea de sus pueblos