Eneida
Eneida nativos de estas tierras, más una raza de hombres
315 oriundos de los troncos de los rígidos robles.
Sin normas ni arte alguno de vida no sabían uncir toros al yugo
y no sabían acopiar hacienda ni guardar la acopiada. Las ramas de los árboles
y la caza cobrada les iba deparando desabrido alimento.
Primero fue Saturno el que llegó desde el celeste Olimpo
320 huyendo de las armas de Júpiter, desterrado del reino que perdiera.
El fue quien reunió a aquella raza indómita dispersa por las cimas de los montes
y la sometió a leyes y él quiso que se llamara Lacio,
ya que vivió seguro, oculto de la vista en sus riberas.
Floreció en su reinado la edad de oro, así se la llamó. En tan plácida paz
325 gobernaba a sus pueblos, hasta que poco a poco, desluciendo su brillo,
surgió un tiempo peor y sobrevino el frenesí guerrero y el afán de poseer.