Eneida
Eneida no te arrepentirás de adelantarte a competir con él en gentileza.
Hay también, allá en tierras de Sicilia, ciudades y campos labrantíos,
550 y un príncipe de sangre troyana, el noble Acestes.
Permítenos sacar a tierra nuestras naves maltrechas por la furia de los vientos,
y aprestar en los bosques tablas y pulir remos, si nos es concedido
con nuestros compañeros y nuestro rey a salvo tender el rumbo a Italia,
dirigirnos alegres hacia Italia y el Lacio. Pero si se nos quitan
555 los medios de salvarnos, si a ti, padre sin par de los teucros,
te tiene ya en su seno el mar de Libia
y no nos queda ya nuestra esperanza en Julo,
al menos que podamos dirigirnos a los angostos mares de Sicilia,
al lugar de reposo preparado desde donde arribamos,
y al encuentro de nuestro rey Acestes».
Así dice Ilioneo. Al punto, los dardánidas prorrumpen todos a una
560 en murmullos de vivo asentimiento.