Eneida
Eneida recuerdo que Teucro, desterrado de su patria,
620 vino a Sidón buscando un nuevo reino con la ayuda de Belo.
Mi padre Belo entonces asolaba la feraz tierra de Chipre que tenía sujeta a su poder.
Ya desde entonces me era conocida la desgracia de la ciudad de Troya,
y tu nombre y los reyes pelasgos. Aunque era su enemigo,
acostumbraba hacer altos elogios de los teucros;
625 pretendía descender de la antigua estirpe teucra.
Ea, jóvenes, entrad ya en nuestra casa.
A mí, también una fortuna parecida a la vuestra,
acosándome a incontables trabajos, quiso darme acogida
630 al cabo en esta tierra. Conociendo el dolor he aprendido
a amparar al desgraciado». Dice. Al punto conduce a su palacio a Eneas.
A la vez, ordena ofrendas en acción de gracias
en los templos de los dioses. Y entre tanto, no olvida mandar a la playa
para los compañeros de Eneas veinte toros,
cien cerdosos canales de corpulentos puercos,