Eneida
Eneida trabado de elevados pasadizos en lugar favorable,
que con todas sus fuerzas porfiaban los ítalos a una
en asaltar y derribar por tierra; los troyanos, en cambio, en defenderlo
lanzando enormes piedras,
disparando una lluvia de dardos a través de las troneras.
535 En cabeza de todos Turno arroja una tea encendida
y prende fuego a su costado.
La llama embravecida por el viento hace presa en las planchas de madera
y se ceba en las jambas de las puertas y las va devorando.
Los de dentro azorados corretean y tratan de escapar en vano del peligro,
pues mientras se retiran y se agolpan en la parte segura todavía,
540 de repente la torre vencida por el peso se derrumba
y atruena todo el cielo con su estruendo.
Dan en tierra consigo medio muertos por la imponente mole derruida sobre ellos,
atravesados por sus propias armas, empalados los pechos por crueles astillas.