Eneida
Eneida Entonces será tiempo de competir en odios, entonces hora de arrasarlo todo.
15 Apaciguaos ahora y venid de buen grado a concertar el pacto que me place».
No habla Júpiter más. La áurea Venus no es tan parca en palabras
en su réplica: «¡Padre, poder eterno que los hombres y el mundo señoreas!
Pues ¿qué otro alguno existe que podamos ya implorar?
20 Contemplas la insolencia de los rútulos, cómo Turno se adelanta arrogante
con su escuadrón por entre nuestras filas y se lanza al combate
embravecido por el favor de Marte.
No ampara ya a los teucros su recinto murado.
Llega a más: ya dentro de sus puertas y en los baluartes de sus mismos muros
se traban en combate y rebosan de sangre ya los fosos. Eneas, bien ajeno
25 se halla lejos. ¿No vas a permitir que puedan verse libres del asedio algún día?
Otra vez amenaza los muros de esta Troya, que acaba de nacer,
un enemigo, un nuevo ejército. Y por segunda vez contra los teucros