Eneida
Eneida 70 el mando de la guerra y a cargo de los muros, a perturbar la lealtad tirrena
y la paz de su pueblo? ¿Qué dios,
qué inconmovible poder mío le ha inducido a ese error?
¿Qué parte tiene en ello Juno o Iris mandada desde el cielo por las nubes?
Es vergonzoso, sí, que los hombres de Italia tiendan cerco de llamas a los muros
de la naciente Troya y que Turno, el nieto de Pilumno, el que tiene por madre
75 a la diosa Venilia[340], asiente el pie en la tierra de sus padres.
Y ¿qué de los ataques teucros a los latinos con teas humeantes,
de que sometan a su yugo las campiñas ajenas y se entreguen al pillaje?
¿Qué diré del hecho de elegir como suegros
a aquellos cuyas hijas ya estaban prometidas
y arrancarlas del mismo regazo de sus madres? ¿Qué de implorar la paz
80 con manos suplicantes pero alzando las armas colgadas de las popas[341]?.
Tú tienes el poder de hurtar a Eneas de manos de los griegos
y en su lugar tender ante los ojos velos de nieblas y de vientos hueros