Eneida
Eneida y puedes convertir las naves de su flota en otras tantas ninfas.
Pero que yo a los rútulos les haya prestado alguna ayuda, ¡eso es monstruoso!
85 ¿Que Eneas está ausente y nada sabe? Pues que lo ignore todo y siga ausente.
¿Que eres dueña de Pafo y de Idalio y las cumbres de Citera?
¿A qué provocas a una ciudad cargada de poder guerrero y a gentes de alma fiera?
¿Que me empeño en hundir desde sus mismos cimientos
el poder vacilante de los teucros?
¿Yo? ¿O aquel que enfrentó con los aqueos los malhadados teucros[342]?
90 ¿Qué movió a Europa y Asia a alzarse en armas?
¿Quién violó con un rapto la alianza de paz?
¿Acaso guié yo al adúltero dárdano al asalto de Esparta?
¿O yo le di las flechas y le encendí el deseo que provocó la guerra?
95 Entonces debiste haber temido por los tuyos. Tarde vienes ahora
con tus injustas quejas, esparces a los aires inútiles pendencias».