Eneida
Eneida 310 Eneas se adelanta y arremete contra aquella andanada de tropas campesinas
—buen augurio en la lucha— y va derribando a los latinos.
Y da muerte a Terón, el más talludo guerrero,
que se atreve a salirle al encuentro. A través de la cota y de la túnica
que cubren placas de oro bebe su espada en el costado abierto.
315 Hiere después a Licas, aquel que fue arrancado
del vientre de su madre ya muerta
y que te consagraron a ti, Febo,
porque logró el infante salvarse del peligro del cuchillo.
Cerca de allà precipita en la muerte al fornido Ciseo y al gigantesco GÃas,
que abatÃan escuadrones enteros con sus clavas.
De nada les sirvió ni el arma de Hércules
320 ni el vigor de sus manos ni Melampo su padre, siempre al lado de Alcides
mientras le fue la tierra deparando sus penosos trabajos.
Y a Farón, que iba dando a los aires sus bravatas, le dispara su dardo
y se lo hunde en la boca vocinglera. Y tú también, Cidón infortunado,