Eneida
Eneida En esto avisa a Turno su hermana alentadora
que acuda presto en ayuda de Lauso.
440 Cruzaba entre las líneas de batalla en su carro volandero
cuando avista a los suyos:
«Es tiempo de interrumpir la lucha», prorrumpe.
«Yo solo me enfrento con Palante.
Soy yo solo quien tiene derecho a él. Quisiera que su padre
estuviera aquí presente». Así dice y los suyos se retiran obedientes del campo.
445 Ante la retirada de los rútulos,
sorprendido Palante del imperioso tono de su mando,
queda pasmado contemplando a Turno,
recorre con sus ojos su imponente estatura,
en todo él va poniendo su sañuda mirada,
y con estas palabras replica a las palabras del déspota:
«Pronto me ensalzarán o por cobrar tus soberbios despojos
450 o por la gloria de mi muerte. Mi padre acepta igual un lote que otro.
Deja tus amenazas». Dice y avanza a la mitad del llano.
Se les hiela a los árcades la sangre