Eneida
Eneida Rompen todos en gritos entonando gozosos el canto de victoria.
Y el vencido exhalando la vida:
«Vencedor, el que seas, no va a quedar mi muerte sin venganza
740 ni va a durarte mucho la alegría.
Te espera a ti también la misma suerte.
Pronto estarás tendido en este mismo campo».
A lo que con sonrisa entremezclada de ira: «Tú por de pronto muere.
De mí verá lo que hace el padre de los dioses y los hombres».
745 Dice y le arranca el arma de la herida. Un pesado reposo, un férreo sueño
va oprimiendo los ojos del vencido, se le cierran los párpados
en la paz de la noche interminable. Cédico en esto descabeza a Alcátoo,
y Sacrátor a Hidaspes y Rapón a Partenio,
además a Orses, el duro como el hierro en la pelea.
Mesapo mata a Clonio y Eriquetes, el hijo de Licaón, a aquél en tierra,
750 caldo del caballo desbocado, a éste luchando a pie.
También Agis, el licio, iba avanzando a pie pero lo abate Válero,