Eneida
Eneida Acusado en falso de traidor por una abominable delación
—se oponÃa a la guerra—, los pelasgos lo llevaron inocente a la muerte.
85 Ahora le lloran cuando ya no disfruta de la luz.
En compañÃa suya —era pariente mÃo— mi padre en su penuria
me mandó aquà a la guerra ya en mis primeros años.
Mientras su valimiento con el rey se mantenÃa firme y mediaba pujante
en el consejo real, también alcancé yo alguna nombradÃa y algún viso.
90 Pero luego que por envidia del artero Ulises
—no revelo secretos— dejó el mundo de aquà arriba,
yo abatido arrastraba mi vida entre sombras y duelos
y me indignaba a solas por la suerte de mi inocente amigo.
Y no supe insensato callarme y si se me brindaba la ocasión,
95 si a mi patria, si a mi Argos volvÃa alguna vez vencedor, prometÃ
vengarme y provoqué con mis palabras fiero enojo hacia mÃ.