Eneida
Eneida su amor verdadero a la patria ante el ejemplo de Camila—, arrojan proyectiles
con azorada mano y se arman presurosas con estacas de duro roble
igual que si fueran de hierro
y con varales aguzados al fuego. Les arde el alma
895 en ansias de morir en la primera fila de los muros.
Entre tanto en el bosque abruma la angustiosa noticia
los oÃdos de Turno. Es Aca quien refiere al guerrero el espantoso estrago,
que están deshechas las lÃneas de los volscos, que ha caÃdo Camila,
que avanza enfurecido el enemigo,
que lo ha arrollado todo su Ãmpetu victorioso,
900 que el pánico ya llega a la ciudad. Turno fuera de sÃ
—la férrea voluntad de Júpiter lo impone[397]—, abandona la emboscada
que monta en los collados y sale de las quiebras de la fraga.
Apenas se echa fuera y lejos de la vista campea por el llano,
cuando el caudillo Eneas se adentra en la angostura ya indefensa