Eneida
Eneida Nereo[41] se enfurece, y su tridente va removiendo el mar desde su mismo fondo.
420 Entonces aparecen hasta aquellos que entre las sombras de la oscura noche
ahuyentamos arteros y acosamos por toda la ciudad.
Son los que reconocen primero los escudos y el ardid de las armas
y que notan nuestra habla distinta por el tono.
Al punto nos arrollan con su número. Cae Corebo el primero
425 a manos de Penéleo delante del altar de la diosa guerrera.
Cae Rifeo, el más justo entre todos los teucros, el modelo mejor de rectitud.
Otro sin duda fue el sentir de los dioses. Caen también Hípanis y Dimante
traspasados por dardos de los suyos. Ni toda tu piedad, ni la ínfula de Apolo
430 pudo ampararte, Panto. Cenizas de Ilión, últimas llamas que acabaron con mis seres queridos,
yo os pongo por testigos de que en vuestro infortunio
no esquivé ni los dardos ni me hurté a riesgo alguno del combate,
y de haber sido la voluntad de mi hado que muriera,