Eneida
Eneida 450 se plantan en las puertas del rellano y en cerrada formación las defienden.
Se aviva en nuestros ánimos el ansia de acudir en socorro del palacio del rey,
de aliviar con nuestra ayuda el peso de sus tropas,
de infundir brío a los vencidos.
Existía una entrada secreta y un pasillo corrido
entre estancia y estancia del palacio de Príamo,
455 un postigo por donde cuando el reino estaba firme,
Andrómaca[42], la pobre, muchas veces solía trasladarse
sin compañía alguna al lado de sus suegros,
y al pequeño Astianacte lo llevaba a presencia de su abuelo.
Por él gano la parte más alta del terrado desde donde estaban arrojando
460 los desgraciados teucros sus inútiles tiros.
Una torre apoyada sobre el borde saliente
se elevaba hacia el cielo del filo del terrado.
Desde allí solían avistar toda Troya y los navíos dánaos y el campamento aqueo.