La Eneida [vers. verso]
La Eneida [vers. verso] las nubes ocultan de pronto el cielo y el dÃa
90de los ojos de los teucros, una negra noche se acuesta sobre el ponto,
tronaron los polos y el éter reluce con frecuentes relámpagos
y todo se conjura para llevar la muerte a los hombres.
Se aflojan de pronto de frÃo las fuerzas de Eneas,
gime y lanzando hacia el cielo ambas palmas
dice: «Tres veces y cuatro veces, ay, bienaventurados
95cuantos hallaron la muerte bajo las altas murallas de Troya,
a la vista de sus padres. ¡Oh, el más valiente de los dánaos,
Tidida! ¡Y no haber podido yo caer de Ilión en los campos
a tus manos y que hubieras librado con tu diestra esta alma mÃa
100donde fue abatido el fiero Héctor por la lanza del Eácida,
donde el gran Sarpedón, donde el Simunte arrastra
en sus aguas tanto yelmo y escudo, y tantos cuerpos esforzados!»
Cuando asà se quejaba un estridente golpe del Aquilón