La Eneida [vers. verso]
La Eneida [vers. verso] sacude de frente la vela y lanza las olas a las estrellas.
Se quiebran los remos, se vuelve la proa y ofrece
105el costado a las olas, viene después enorme un montón de agua;
unos quedan suspendidos en lo alto de la ola; a estos otros se les abre el mar
y les deja ver la tierra entre las olas en agitado remolino de arena.
A tres las coge y las lanza el Noto contra escollos ocultos
(a esos escollos que asoman en medio del mar los llaman los ítalos Aras,
110enorme espina de la superficie del agua), a tres el Euro las arrastra
de alta mar a los bajíos y a las Sirtes, triste espectáculo,
y las encalla en los vados y las cerca de un banco de arena.
A una que llevaba a los licios y al leal Orontes,
ante sus propios ojos la golpea en la popa una ola gigante
115cayendo de lo alto: la sacudida arrastra de cabeza
al piloto, rodando; a aquélla tres veces la hace girar