La Eneida
La Eneida De todas partes acudieron preparados de ánimo y recursos
para partir hacia la tierra que yo eligiera allende el mar.
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Surgía ya Lucifer en lo alto de las cumbres del Ida
y nos traía el día, y los dánaos tenían ocupados
los umbrales de las puertas y no quedaba ya esperanza de ayuda.
Me puse en marcha y los montes busqué con mi padre a la espalda.