La Eneida
La Eneida de la ciudad se mostraron erguidos ante mis ojos,
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en sueños, iluminados con gran resplandor, con el que la luna
llena se derramaba por las abiertas ventanas;
Y así hablaron entonces y con estas palabras se llevaron mis cuitas:
"Lo que Apolo te diría si volvieras a Ortigia,
aquí te lo revela y además nos envía a tus umbrales.
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Nosotros te seguimos a ti, tras el incendio de Dardania, y a tus armas;
bajo tu guía hemos recorrido nosotros el mar hinchado con las naves,
seremos nosotros quienes alcen a los astros a tus descendientes
y confieran el imperio a tu ciudad. Tú dispón para grandes
grandes murallas y no abandones el enorme esfuerzo de tu periplo.