La Eneida
La Eneida 320
"¡Oh, doncella más feliz que ninguna, hija de PrÃamo,
enviada a la muerte en un túmulo enemigo bajo las altas
murallas de Troya! No tuvo que sufrir sorteo alguno
ni tocó, prisionera, el lecho de un amo victorioso.
A nosotras la ruina de la patria, arrastradas por mares diversos,
325
en penosa esclavitud nos hizo soportar la insolencia de la raza
de Aquiles y a un orgulloso joven que corrió en seguida
tras la ledea HermÃone y unas bodas lacedemonias
y me entregó esclava al esclavo Héleno.
Mas a aquél, inflamado de un gran amor por la esposa
330
arrebatada y agitado Orestes por las Furias del crimen,
lo pilla desprevenido y lo degüella junto a los altares patrios.