La Eneida
La Eneida ¿Tiene aún el muchacho algún recuerdo de la madre que perdió?
¿Al antiguo valor quizá y a viriles esfuerzos
lo mueven su padre Eneas y su tío Héctor?"
Tal vertía entre lágrimas y derramaba largos
llantos en vano, cuando desde las murallas se presenta
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el héroe con numerosa compañía, Héleno el Priámida,
y reconoce a los suyos y alegre los conduce a sus umbrales,
y vierte muchas lágrimas entre palabras sueltas.
Avanzo y reconozco una Pérgamo y una pequeña Troya
copiadas de la grande, y un arroyo seco que llamaban
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el Janto, y abrazo los batientes de una puerta Escea;
también los teucros todos disfrutan conmigo de una ciudad amiga.
El rey en amplios pórticos les acogía;