La Eneida
La Eneida arrojadme a las aguas y hundidme en lo profundo del mar;
605
si muero, siempre será mejor hacerlo por mano de hombres."
Había dicho, y abrazado a mis rodillas de rodillas postrado
se quedaba. Le animamos a decirnos quién era, de qué sangre
venía, a que nos contase cuál había sido su fortuna.
El propio padre Anquises sin dudarlo mucho la diestra
610
ofrece al joven y aumenta con este gesto su confianza.
Él, dejando al fin su miedo, habla de esta manera:
"Ítaca es mi patria, compañero del infortunado Ulises,
de nombre Aqueménides, que a Troya por la pobreza de mi padre
Adamasto marché (¡y ojalá hubiera conservado esa fortuna!)